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10 claves para acelerar el desarrollo de los países emergentes

10 claves para acelerar el desarrollo de los países emergentes

En los próximos quince años los países emergentes van a contribuir más al crecimiento de la economía mundial que los países desarrollados. Así que estamos ante una oportunidad histórica para crecer, que dependerá de la superación de nuestras limitaciones y de una verdadera apuesta la innovación.

Álvaro González-Alorda
Profesor invitado
INALDE Business School 

Hace unos meses, paseando por Antigua Guatemala, una niña de cinco años me vendió una pulsera y me la ató en la muñeca; y yo, que ni siquiera llevo reloj desde hace una década, no soy capaz de quitármela… de la cabeza. Llevaba un vestidito y un delantal confeccionados por su madre, a quien ayudaba a vender coloridos ponchos, blusas y pulseras de diseño tradicional.

Sé dónde vive esa niña -en un cerro- y sé también que en su modesta vivienda el suelo es de tierra y el techo no es capaz de aislar a su familia de la lluvia. Los fines de semana van a Antigua para vender a los turistas prendas tan vistosas que sorprende que pasen desapercibidas a los funcionarios que recuentan el Producto Interno Bruto. Sin embargo, hay indicadores que presentan un futuro prometedor para esta y otras millones de familias que viven bajo el umbral de pobreza en Latinoamérica.

En los próximos quince años, se va a producir un fenómeno que contradice doscientos años de historia: los países emergentes van a contribuir más al crecimiento de la economía mundial que los países desarrollados. Así, según un informe publicado por Mckinsey Global Institute (MGI), el consumo casi se triplicará en los países emergentes, pasando de 12 a 30 trillones de dólares anuales, mientras que los países desarrollados experimentarán un crecimiento entre moderado y decepcionante: de 26 a 34 trillones de dólares. En consecuencia, las aproximadamente 20 mil multinacionales que operan ya en los mercados emergentes esperan alcanzar un 70% de su crecimiento en estos mercados.

Una nueva clase media

En el origen de este fenómeno está la creación de una nueva clase media -distinta de la clase media de los países desarrollados- que impulsará profundas innovaciones en el diseño de productos y también en las infraestructuras de los mercados y en los modelos de producción y de distribución. Para 2025, MGI estima que 1.000 millones de nuevos consumidores accederán al mercado en los países emergentes, una cifra cuyas consecuencias empequeñecen el impacto de la Revolución Industrial, considerada como uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la economía.

Oleada masiva de crecimiento urbano

En los países emergentes se está produciendo una oleada masiva de crecimiento urbano. Según MGI, en 2025, de las 600 ciudades que más crecerán en el mundo, 440 estarán en mercados emergentes, generando casi la mitad del PIB mundial (47%). En este sentido, Latinoamérica presenta un perfil excepcional: el 80% de la población es urbana (en China es el 50%) y el 60% de su PIB lo generan 198 ciudades. De hecho, las 10 primeras ciudades representan el 30 por ciento del PIB latinoamericano.

Sin embargo, muchas de estas ciudades se han desarrollado más rápido que sus infraestructuras, sus sistemas de transporte y otros servicios públicos. La expansión de las grandes ciudades se ha tragado a pequeñas poblaciones, fragmentando los límites jurisdiccionales, creando complejidad en la gestión y provocando una descoordinación entre entidades locales, municipales y regionales.

Una de las manifestaciones del riesgo de insostenibilidad de las grandes ciudades son los atascos masivos, como los que se producen en Sao Paulo, una ciudad de 11 millones de habitantes y 6 millones de vehículos, o en Bogotá, con más de 7 millones de habitantes y cerca de un millón y medio de vehículos.

La ventaja demográfica latinoamericana

Por otra parte, para 2040 cerca de 85 millones de jóvenes latinoamericanos se habrán incorporado a la población trabajadora, cuya cifra total alcanzará los 470 millones de personas. Pero, según MGI, esta formidable ventaja demográfica durará sólo la primera mitad del siglo XXI. En la segunda mitad, el perfil demográfico latinoamericano se parecerá al de muchos países de la vieja Europa. La población activa se reducirá y tendrá que sostener a las personas de edad avanzada.

De tal manera que si políticos, administraciones públicas y empresas no toman medidas para reformar las ciudades y facilitar el desarrollo económico en este contexto de crecimiento demográfico explosivo, Latinoamérica corre el riesgo de envejecer antes de enriquecerse. En otras palabras, si las grandes ciudades no incrementan en los próximos años el número de empleos productivos en la economía formal y no mejoran su gestión, se podría lastrar el crecimiento de Latinoamérica durante al menos un siglo.

En definitiva, estamos ante una oportunidad histórica de crecer y de prosperar juntos, facilitando a la nueva clase media emergente el consumo de productos y servicios que contribuyan a mejorar su calidad de vida y sus oportunidades de futuro.

Con el fin de alimentar un debate productivo, presento a empresas, instituciones y emprendedores 10 claves para acelerar el desarrollo de los países emergentes.

1. Foco en la innovación disruptiva. En los próximos 15 años, la nueva clase media emergente será el motor que impulsará el crecimiento de la economía mundial. Este segmento de clientes se incorporará progresivamente al consumo a medida que las empresas les ofrezcan productos y servicios disruptivos: es decir, más simples, más fáciles, más accesibles y más baratos. Los modelos de innovación incremental, basados en mejorar las prestaciones y la calidad de los productos y servicios, seguirán teniendo vigencia, pero para un mercado cuyo tamaño relativo tenderá a disminuir. Las organizaciones con experiencia en la innovación incremental que tratan de abordar innovaciones disruptivas suelen encontrarse tres limitaciones críticas: su cultura, sus procesos y el éxito de su propio modelo de negocio.

2. fase explosiva en la curva de consumo. En los mercados emergentes, la curva de consumo suele seguir tres fases a medida que aumenta la renta per cápita (RPC): arranque moderado, crecimiento explosivo y estancamiento. Por ejemplo, el consumo de bienes básicos, como comida, bebidas o la categoría snacks, crece rápidamente al subir la RPC, mientras que los productos de belleza tardan algo más en despegar y los de lujo, como la moda o los vinos sofisticados, todavía más. Por su parte, el consumo de servicios bancarios o de viajes de turismo se dispara cuando la RPC alcanza los US$18.000 al año. Para innovar con éxito en los mercados emergentes es necesario anticiparse a la fase explosiva de las curvas de consumo.

3. Estrategia de entrada al mercado. Con frecuencia, las multinacionales cometen el error de importar su estrategia de comercialización a los mercados emergentes sin realizar ningún ajuste. Cada mercado presenta obstáculos y particularidades únicas, aunque hay rasgos comunes, como la escasez de información fiable sobre ventas y clientes. Por eso, nada mejor que conocer de primera mano los mercados locales y lograr asociarse con sus distribuidores. Dado que la entrada a mercados emergentes es una operación de largo recorrido, también conviene apostar por formar talento local y ofrecerle los incentivos adecuados para que no se marche a otra empresa en un contexto de lluvia de ofertas para trabajadores locales cualificados. Los mercados emergentes presentan una oportunidad única de crecimiento en ventas y un desafío para el diseño de la distribución.

4. Emprendedores e ‘inprendedores’. En términos generales, los países latinoamericanos no lideran los rankings mundiales en herramientas y facilidades para que se desarrolle una cultura de emprendimiento, pero esta cultura es una necesidad clave para las propias empresas a la hora de diseñar propuestas que sirvan a la nueva clase emergente. Sin embargo, es una realidad que la oportunidad emergente presenta más facilidades a las empresas de tamaño medio y con pulmón financiero que a los emprendedores con escasos recursos. Para liderar la innovación disruptiva en los mercados emergentes, las empresas necesitan ‘inprendedores’, tanto como los emprendedores recursos económicos.

5. Disciplina. La disciplina personal no es una virtud típicamente latina, sino más bien anglosajona, germánica y asiática. Aunque el temperamento latino representa una ventaja a la hora de innovar, sin disciplina todo lo que se hace es bla, bla, bla. La disciplina organizativa resulta crucial para liderar la innovación, pero esta capacidad no se puede introducir en las empresas por los conductos del aire acondicionado o como una sustancia que perfuma el ambiente. La disciplina organizativa se alcanza a través de la disciplina personal, cultivada por personas mediante hábitos concretos. La falta de disciplina propia del mundo latino representa una limitación grave para liderar el crecimiento en un contexto emergente. Urge tomar medidas… primero personales.

6. Colaboración. En un contexto de cambio en el que Latinoamérica tiene la oportunidad de mejorar las condiciones de vida de millones de familias, es una irresponsabilidad mantener o alimentar conflictos entre personas, que impiden la colaboración en y entre empresas e instituciones. Es más inteligente centrarse en lo que nos une que en lo que nos separa. Solos vamos más rápido, pero juntos llegamos más lejos.

7. Bajar el centro de gravedad. Se ha quedado obsoleto el modelo de gestión basado en el equipo directivo que sube a la ‘torre de marfil’ para diseñar el futuro y luego baja a dar instrucciones a los empleados para que lo implementen. Hoy se requieren organizaciones e instituciones con una cultura y unos procesos que faciliten la contribución de todos en el diseño del futuro. La gente conecta cuando participa.

8. Guerra a la burocracia. La experiencia de muchos países desarrollados, ahora en declive, demuestra que en los tiempos de bonanza se multiplican las entidades públicas que, con el inicial deseo de servir a los ciudadanos, acaban despilfarrando su dinero con oleadas de iniciativas irrelevantes. La tendencia a la burocratización también afecta a muchas grandes empresas privadas, que progresivamente van perdiendo agilidad y capacidad de adaptación, y acaban por abordar dramáticos despidos masivos. En contextos de cambio se requieren estructuras ligeras y procesos dinámicos.

9. De la gestión a la transformación. Actualmente, la crisis global está acelerando el declive estructural de muchos modelos de negocio y planteando la necesidad de rediseñarlos con más frecuencia, lo cual requiere desarrollar competencias y habilidades de transformación. Sin embargo, buena parte de los modelos educativos en la enseñanza superior siguen orientados a la formación en gestión, una capacidad tan necesaria como insuficiente en contextos de cambio. Urge formar directivos con la capacidad de liderar transformaciones en sus empresas e instituciones.

10. Liderar con integridad. No es posible liderar transformaciones en solitario. Resulta necesario contar con la colaboración del propio equipo. El empresario y filántropo norteamericano Warren Buffett, la cuarta fortuna del mundo según la revista Forbes, afirma lo siguiente: “Cuando contrato personas, busco tres cualidades: integridad, inteligencia y un alto nivel de energía. Pero si no tienes la primera, las otras dos pueden matarte”. Hacen falta líderes con una integridad que inspire a sus colaboradores y que conquiste su entusiasmo.

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