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El servicio y la espiritualidad son motores del líder

El servicio y la espiritualidad son motores del líder

Pocos aspectos del management han sido estudiados de forma exhaustiva, por diversos autores, con diferentes metodologías y resultados tan variados, como es el caso del liderazgo. de hecho aún está vigente el gran debate acerca de si el líder nace o se hace.

Alejandro Moreno-Salamanca, Profesor del Área de Dirección de Personas en la Organizaciones.

En este sentido, existen varias corrientes de pensamiento sobre liderazgo: unas que afirman que el líder es una especie de superhombre con rasgos de personalidad innatos; otras afirman que es una persona capaz de aprender comportamientos y mejorar sus habilidades directivas, y que por lo tanto el líder se hace; un tercer grupo afirma que no nace ni se hace, sino que es quien es capaz de adaptarse a las circunstancias mediante una especial capacidad de cambio. En realidad, hay tantas corrientes sobre liderazgo, como filósofos, investigadores y profesores que han estudiado y publicado sobre el tema.

Por supuesto, en el ámbito de una escuela de dirección y negocios, sería al menos extraño, afirmar que el líder nace, pues esto implicaría que la misión propia de formación de líderes de una institución educativa, no tendría sentido. En realidad, las teorías siempre buscan ejemplificar y tratar de explicar aspectos específicos de una realidad. Por esta razón, además de que es muy difícil encontrar consenso, también pasa a ser una discusión estéril el tratar de concluir taxativamente si el líder nace o se hace. Lo cierto es que así como hay personas que nacen más altas o fuertes que otras, o con mejor capacidad para hablar diversos idiomas, para el manejo de las matemáticas o del arte que otras, también hay personas con mejor capacidad, por ejemplo, para expresarse en público, para dar órdenes y hacer que se cumplan o para detectar las motivaciones y preocupaciones de los demás. Todo esto hace parte del liderazgo, pero no es lo único y, por supuesto, como tantos otros talentos del ser humano, pueden desarrollarse y potencializarse.

Si se entiende el liderazgo como una capacidad de influencia positiva sobre los demás, habría que advertir que existen algunas corrientes que si bien pueden ser efectivas en el corto plazo, no necesariamente son sostenibles o pueden, incluso, llegar a ser inmorales. Es así como en el campo de las teorías que afirman que el líder básicamente se adapta, hay una línea muy delgada entre lo que aquí denominamos liderazgo y la franca manipulación. Opuesto a lo anteriormente descrito, existe un estilo de liderazgo que es simple, sostenible, aplicable, desarrollable, valorado por los colaboradores y moralmente válido: el liderazgo del servicio. Este, cada día cobra más adeptos como un estilo ético e incrementalmente popular[i].

El liderazgo del servicio no es nada nuevo. De hecho, Robert Greenleaf[ii], en los años setenta acuñó este término, que muchos pensadores habían ya esbozado. El líder del servicio es aquella persona que antes que liderar, desea servir a los demás. Para este tipo de persona, su objetivo es el servicio y el liderazgo es una consecuencia de servir.

En contraste con las teorías de liderazgo que basan la capacidad de influencia en el poder, el del servicio se basa en la autoridad que el directivo logra ganar, principalmente a través del ejemplo de servicio que ofrece a sus colaboradores. Es un estilo de liderazgo en el que las motivaciones e intenciones para la acción del directivo importan. De hecho, es difícil pensar en ganarse la autoridad de los colaboradores si estos no tienen confianza en las intenciones de sus líderes.

El motor del liderazgo en este enfoque es la capacidad de servicio. El líder del servicio no tiene en mente  personas a las que dirige sino personas a las que sirve. El gran test del líder del servicio consiste en preguntarse si aquellas personas a las que sirve crecen como personas. 

Algunos afirman que el liderazgo del servicio, aunque fue acuñado por Greenleaf, tiene sus orígenes en el Cristianismo[iii].  El propio Evangelio de Marcos afirma: “el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor. Y el que de vosotros quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos[iv]. Greenleaf inspiró su propuesta en la lectura de la novela de Herman Hesse A Journey to East, en la que Leo, el protagonista de la novela, quien era sirviente de un grupo de expedicionarios que viajaban hacia oriente, acaba liderando la expedición a través del servicio.

Si bien, conceptualmente, hace sentido pensar que aquel directivo que logra que sus colaboradores confíen en sus intenciones y que procura servir a los demás antes que liderar, es un directivo mejor valorado, la pregunta que surge entonces  es: ¿cuáles pueden ser los factores que hacen posible el liderazgo del servicio? Es decir, ¿qué hace que una persona sea percibida como líder del servicio? ¿Habrá diferencias entre hombres y mujeres? ¿Influirá la experiencia y la edad del líder? ¿Será un antecedente del liderazgo del servicio diversas características del puesto de trabajo como por ejemplo el presupuesto a cargo, nivel jerárquico o número de colaboradores? ¿Tendrá la espiritualidad alguna influencia en el posible liderazgo de servicio de un directivo?

 

Un estudio empírico al respecto

 

 

En un reciente estudio empírico de INALDE Business School se invitaron a 360 directivos de empresas en Colombia con el objetivo de responder estos interrogantes[v]. En el estudio, el 51% de las personas encuestadas proviene de organizaciones con activos superiores a los nueve mil quinientos millones de dólares, cada líder tiene en promedio 5 reportes directos y las áreas de mayor experiencia directiva se concentraron en: administración (14,03%), ventas (11,61%) y finanzas (10,65%).

El nivel de espiritualidad de una persona puede ser medido a través de más de 125 escalas validadas econométricamente, especialmente en el campo de la psicología[vi].  El nivel de religiosidad o espiritualidad de una persona tiene tres componentes básicos: el cognitivo, el afectivo y el conductual[vii]. En el estudio se optó por emplear la escala Faith at Work Scale (FWS) [viii] pues está diseñada específicamente para la tradición judeo-cristiana y explícitamente para medirla en los entornos de trabajo.

Con relación al liderazgo del servicio, este fue medido por medio de la escala Executive Servant Leadership Scale (ESLS)[ix] pues fue diseñada explícitamente para altos directivos y toma en consideración desarrollos previos. Sus cinco factores de medición de las capacidades del directivo son: soporte interpersonal, construcción de comunidad, altruismo, equidad e integridad moral son relevantes, prácticos e informativos.

Todos los ítems que componen tanto la escala FWS como la escala ESLS fueron valorados por los directivos que participaron en el estudio mediante una escala de Likert de 1 a 5. El método de análisis de los datos utilizado fue modelación de ecuaciones estructurales y regresiones lineales simples.

La principal hipótesis que el estudio pretendía testear era hasta qué punto el nivel de espiritualidad o religiosidad de un directivo podía ser considerado como un antecedente de su estilo de dirección. Es decir, ¿un directivo que conoce, siente y vive su fe de manera más intensa, está más cerca de ser un líder de servicio?

Las técnicas econométricas utilizadas en el estudio permitieron concluir que, en efecto, la espiritualidad del directivo es muy importante en la definición de su estilo directivo, incluso por encima de otras variables personales analizadas como por ejemplo su edad, sexo o incluso atributos del puesto de trabajo como por ejemplo el número de reportes directos, el nivel jerárquico del directivo dentro de su organización o incluso el presupuesto de ventas/gastos a cargo.

En esta muestra, los cinco factores del liderazgo del servicio (soporte interpersonal, construcción de comunidad, altruismo, equidad e integridad moral) están positivamente correlacionados con el nivel de religiosidad del directivo. Es decir, en promedio, un directivo que vive, siente o conoce mejor su fe, tiene mayor probabilidad de ser considerado como un líder del servicio.

Si bien, hoy en día, la religiosidad y espiritualidad son consideradas variables muy personales, este estudio ayuda a comprender la influencia de la religiosidad en la forma en que el liderazgo es ejercido por los ejecutivos. Los resultados invitan a quienes tienen personal a cargo a plantearse permitir espacios laborales en los que la trascendencia y la mirada hacia un ser creador estén presentes o al menos no sean reprimidos, pues muy probablemente así consigan ambientes de trabajo más humanos y agradables.

De las cinco variables que mide la escala ESLS, la capacidad que más directamente se vio influenciada de manera positiva por el nivel de religiosidad fue la capacidad de construcción de comunidad en los ejecutivos seguido por la capacidad de soporte interpersonal y de integridad moral. 

El 96% de los directivos encuestados se declararon Cristianos y específicamente el 92% Católicos, lo cual nos permite concluir que una religiosidad Cristiana / Católica, aparentemente, ayuda a dar forma a un estilo de liderazgo más humano. El resultado responde, de manera coherente, a las herramientas usadas en este estudio, incluida la escala FWS. 

Si bien esta investigación tiene limitaciones, los resultados sugieren la necesidad de estudiar otros posibles antecedentes del liderazgo del servicio, así como posibles causas y manifestaciones de la fe en el trabajo.

 

 

Algunas Conclusiones:

 

  • Aunque el liderazgo es un tema muy amplio dentro del management y hay quienes incluso afirman que liderazgo y dirección son sinónimos, queda claro que los estudios empíricos ayudan a aproximarse a la cuestión.
  • Dado que la mayoría de los estudios sobre liderazgo se han concentrado en estudiar sus consecuencias (i.e: desempeño, clima, motivación, etc.), aquí, siguiendo tendencias actuales[x], nos hemos concentrado en investigar antecedentes de liderazgo (ie: edad, nivel de educación, género, etc.)
  • Como se dijo al comienzo de este artículo, si bien hay tres enfoques acerca del líder (nace, se hace, se adapta), en realidad la mayoría de teorías afirman que el líder tiene alguna posibilidad de hacerse. De otra manera sería determinismo y en estricto sentido sería inútil la formación de directivos. 
  • Aunque la definición de lo que es el liderazgo es muy amplia, es bueno saber que existen teorías más completas y de mejor perfil ético que otras.
  • El liderazgo del servicio es una teoría completa y moralmente sólida que afirma que la capacidad de influencia positiva sobre los demás se logra cuando el deseo del directivo es servir antes que liderar.
  • Entre los antecedentes del liderazgo del servicio, el grado de espiritualidad y/o religiosidad, según el estudio empírico realizado, es un antecedente más poderoso que otros atributos personales e incluso del puesto de trabajo.
  • El motor del liderazgo es pues, en éste sentido, la capacidad de servicio y está determinado por el nivel de espiritualidad o religiosidad. Dos preguntas que vale la pena formularse si se tiene el deseo de mejorar como líder son: ¿Cómo están mis actitudes de servicio? ¿Cómo está mi nivel de espiritualidad y de trascendencia?

 


[i] Avolio, B. J., Walumbwa, F. O., & Weber, T. J. 2009. Leadership: Current theories, research, and future directions. Annual Review of Psychology, 60: 421-449

Liden, R. C., Wayne, S. J., Zhao, H., & Henderson, D. 2008. Servant leadership: Development of a multidimensional measure and multi-level assessment. The Leadership Quarterly, 19(2): 161-177

Mittal, R., & Dorfman, P. W. 2012. Servant leadership across cultures. Journal of World Business, 47(4): 555-570.

Russell, R. F., & Stone, A. G. 2002. A review of servant leadership attributes: Developing a practical model. Leadership & Organization Development Journal, 23(3): 145-157.

Shekari, H., & Nikooparvar, M. Z. 2012. Promoting leadership effectiveness in organizations: A case study on the involved factors of servant leadership. International Journal of Business Administration, 3(1): p54.

Spears, L. C. 2004. Practicing servant‐leadership. Leader to leader, 2004(34): 7-11.

[ii] Greenleaf, R. K. 1977. Servant leadership: A journey into the nature of legitimate power and greatness (2002nd ed.). New York: Paulist Press.

[iii] Akuchie, N. 1993. The servants and the superstars: An examination of servant leadership in light of matthew 20: 20-28. Christian Education Journal, 16(1): 39-47.

[iv] Evangelio de San Marcos, 10:44-45. The holy bible. 1996. (Catholic ed.). Princeton, NJ: Scepter

[v] Moreno-Salamanca, A. Forthcoming. The Religious Executive Servant Leader.

[vi] Hill, P. C., & Hood, R. W. 1999. Measures of religiosity. Religious Education Pr.

[vii] Cornwall, M., Albrecht, S. L., Cunningham, P. H., & Pitcher, B. L. 1986. The dimensions of religiosity: A conceptual model with an empirical test. Review of Religious Research, 27(3): pp. 226-244.

Parboteeah, K. P., Hoegl, M., & Cullen, J. B. 2008. Ethics and religion: An empirical test of a multidimensional model. Journal of Business Ethics, 80(2): pp. 387-398.

[viii] Lynn, M., Naughton, M., & VanderVeen, S. 2009. Faith at work scale (FWS): Justification, development, and validation of a measure of judaeo-christian religion in the workplace Springer Science & Business Media B.V.

[ix] Reed, L. L., Vidaver-Cohen, D., & Colwell, S. R. 2011. A new scale to measure executive servant leadership: Development, analysis, and implications for research. Journal of Business Ethics, 101(3): 415-434.

[x] Parris, D. L., & Peachey, J. W. 2012. A systematic literature review of servant leadership theory in organizational contexts. Journal of Business Ethics: 1-17.

 

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