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“En la economía lo más importante son las personas”

“En la economía lo más importante son las personas”

El profesor Miguel Martínez-Echevarría y Ortega, profesor ordinario de la facultad de ciencias económicas y empresariales. departamento de economía de la universidad de navarra, estuvo en INALDE Business School en una visita académica.

Miguel Martínez-Echevarría, profesor ordinario de la facultad Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Navarra.

 

Allí se llevó a cabo  el Curso Anual de Formación Antropológica y, además, la lección magistral “La dimensión donal del trabajo”, durante la ceremonia de graduación de los participantes del MBA, promoción 2012 – 2014.

Durante su visita, el profesor Martínez-Echevarría compartió sus puntos de vista acerca de diversas temáticas relevantes en el mundo de hoy y cómo la economía es un factor determinante en cada una de ellas.

 

  1. 1.     Factores antropológicos en la economía.

En la economía lo más importante son las personas y todos, desde el presidente de la compañía, hasta quien ocupe el último cargo de la organización, todos forman una unidad y se debe contar con todos ellos.

Un gravísimo error es perder de vista que lo que realmente debe funcionar en una economía son las personas. Y las personas, por definición, son relaciones. Crear una buena economía o una buena empresa es crear relaciones que potencien mucho las capacidades de las personas. El gran directivo es el que es capaz de sacar lo mejor de lo mejor de las personas que tiene, en todos los niveles.

¿Qué pasa? A veces nos falla nuestra competencia como directivos y somos, en algunos casos, responsables de que las personas no puedan llegar a dar todo lo que deberían.  He citado con frecuencia  en varias sesiones a John Henrry Newman: “el que no crece da señal de que no tiene vida.” Si hay alguien que no crece en una empresa, quiere decir que no tiene vida y que no tiene vida la empresa. Es muy importante cuidar todos estos aspectos porque, entre otras cosas, el directivo que más crece es  el que hace crecer a los demás.

 

  1. 2.     Tratados de libre comercio

Para que haya un buen tratado, debe existir cierto equilibrio. Negociar un tratado comercial entre dos países es una tarea ardua y difícil que requiere de mucho tiempo. En principio, fomentar el libre comercio es positivo, pero la libertad implica responsabilidad y, a su vez,  la responsabilidad  implica una cierta igualdad. La Unión Europea, por ejemplo, firma acuerdos  y comercia con otros países lo cual da lugar a muchas tensiones porque no se han atendido aspectos importantes como la política agraria o acuerdos internacionales. Tal país es débil en estas cuestiones, otro es fuerte en otros aspectos y de deben contemplar todas estas dimensiones.

Para que haya libertad, insisto, debe existir una cierta igualdad y esta tiene que ser contemplada en el tratado; eso los empresarios no deben de olvidarlo. Ellos, los empresarios, deben ayudar a los políticos, que son los que llevan adelante normalmente las negociaciones comerciales, a reflexionar sobre la pertinencia de ciertos acuerdos y tratados. Existen tratados buenos y malos pero, en general, es mejor un tratado que ninguno.

 

  1. 3.     Teorías Económicas contemporáneas en Latinoamérica

Oreste Popescu fue un teórico, rumano de nacimiento, pero que emigró a Argentina, país donde se desarrolló académicamente. Formuló un tratado muy interesante sobre el pensamiento económico, que él mismo ha llamado “indiano” porque  pertenece a  la época previa a la independencia. Cabe resaltar que tanto en América Latina como en España ha habido tratadistas muy importantes, por ejemplo en la escuela de Salamanca en el siglo XVII. Quizás los anglosajones han tenido más relevancia en el tema y la importancia cultural e histórica de unos pueblos  va unida también a fases  históricas. Recordemos  que tanto Inglaterra como Holanda desarrollan su poderío en los siglos XVIII y XIX, época que corresponde al periodo de desarrollo industrial.

Los pensadores hispanos, por su parte, corresponden más a los siglos XVI y XVII, pero tienen mucho peso pero también hay contemporáneos muy relevantes, por supuesto.

 

  1. 4.     Economía y Paz

El terrorismo es una forma moderna de guerra, guerra civil larvada. España, por su parte, ha tenido experiencia de una guerra civil pública. Una guerra afecta muchísimo la economía de un país y, viceversa, la economía también afecta y puede crear dificultad.

Lógicamente, resolver estos temas resulta muy importante porque en el fondo hay problemas que son muy complejos. Por ejemplo, hay que transformar a la gente que dedica su vida a la violencia; hay que transformarlos en ciudadanos pacíficos, reconvertirlos, asimilarlos a la sociedad.

Antes mencioné que un buen empresario es el que sabe sacar lo mejor de la gente. Asimismo, un buen político es el que tiene que dar cabida a la gente que se queda ahí fuera y toma las armas. Hay que convencerlos de alguna manera y también presionarlos, dentro de la ley, para que acepten lo mejor para la sociedad. Cuando se logra un proceso de paz se deben transformar a las personas que se están ganando la vida de forma violenta y enseñarles a vivir como buenos ciudadanos.

Anteriormente mencioné los tratados internacionales. En realidad esto es un tratado, que no es internacional, pero es un tratado nacional. En España, por ejemplo, con la ETA, con problemas muy difíciles, se debía convencer a la gente que por el camino de la violencia no se iba a ningún lado: eso genera pobreza, tristeza y amargura. Para producir y crear riqueza hace falta paz, hace falta incorporar gente y contar con todos ellos. Estoy convencido que los directivos de Colombia, de todas las tendencias, en principio lo que quieren es paz; lograrlo es otro asunto. Yo deseo lo mejor y que lo antes posible se alcance.

 

  1. 5.     La tecnología

La tecnología es un aspecto muy importante de la producción de la innovación. Los teléfonos móviles, que hace 20 años eran casi una rareza, y veíamos a una persona por la calle con un aparato bastante grande, hoy día es un instrumento que facilita muchísimas cosas.

El problema con la tecnología es que obliga a una continua readaptación y exige una sociedad más flexible. También crea otro tipo de contratiempos: una frase muy famosa dice “la tecnología es destrucción creadora” porque crea pero de pronto destruye. Alrededor de este tema debemos tener  prudencia y sensatez. La tecnología podría ser vista también como un problema prudencial pues muchas veces saber acertar con la tecnología adecuada en cada momento no es un asunto sencillo.

Es importante que la gente utilice la tecnología, que la pueda seguir. Es bueno que la tecnología no sea una cosa absolutamente extraña para las personas. Muchas veces se produce para la sociedad una tecnología que no se entiende y esto redunda en gente que solo aprieta botones pero no sabe cómo funciona lo que está usando.

 

  1. 6.     El estado en la economía

Como decían los clásicos, la virtud, que es la excelencia, está en el término medio. No es bueno tener gente hiper-liberal en un extremo que dice “el estado lo mínimo y lo máximo la iniciativa” y en el otro extremo los que dicen “todo es del estado”.

Hoy no se puede prescindir del estado. Hay que buscar una fórmula de convivencia. El estado es un instrumento al servicio de las metas de los ciudadanos y no al contrario: nosotros no somos servidores del estado. Somos ciudadanos que queremos que el estado sea integrador y que permita a la gente llevar al frente sus iniciativas y sus capacidades. La tentación, que es también el camino más fácil, muchas veces es el populismo: un uso abusivo del estado. Entonces se sobrecarga, se hace ineficiente y no se logra nada; los ciudadanos se convierten en agentes pasivos y pierden su fuerza anímica. Cada país tiene su manera de visualizar el estado pero yo creo que hay que buscar el punto medio.

 

  1. 7.     Unión Europea

Una cosa es la unión económica, otra cosa es la unión monetario y otra la unión política. Son escalones sucesivos y hay mucha gente que dice que Europa es una unión de mercaderes; esto no es ningún insulto. Hay gente que dice que eso es un insulto pero, en principio, los mercaderes no son gente despreciable: ellos han creado civilización. Muchas veces el comienzo de una civilización tiene que ver con el comercio. En Europa lo ideal sería avanzar hacia una integración monetaria, proceso en el que estamos ahora, aunque tiene sus dificultades porque crear una moneda como el Euro, sin una unión política fuerte detrás, es un poco extraño; la moneda siempre es símbolo de soberanía. Un país que renuncia a su moneda, renuncia a su soberanía. Inglaterra todavía no quiere perder su Libra Esterlina y, en parte, es explicable. Pero tiene que haber un proceso de integración política que implica abrirse al otro.

El nacionalismo es muy fuerte y estamos en un momento, en la propia España, de tensiones disgregadoras, que en parte fueron reacción a los ‘supraestados’. La política, geopolítica y los grandes planteamientos que requieren buscar fórmulas de equilibrios, en todos estos asuntos no se debe perder la singularidad de regiones o de zonas pero, al mismo tiempo, debe haber una comunicación universal, una integración. Yo creo que, por ejemplo, para América sería muy importante que comenzaran a funcionar estas diversas fórmulas de uniones comerciales andinas o del cono sur.

La misma tecnología hace que, cada vez, nuestras relaciones sean más universales. Ahora mismo me quedo asombrado cuando vengo a América y veo que la gente aquí sigue la liga de fútbol española como si estuvieran en España, esto se traduce en una integración muy grande. Es bueno, por un lado, que cada uno mantenga su singularidad, carácter,  forma de ser, el amor a su propia patria, pero de la misma manera eso no es un impedimento para la integración.

El gran reto de la Unión Europea es que siga existiendo la cultura española, francesa, alemana, pero a la vez que estén integradas en una cultura que es la europea. ¿Qué es para mí la cultura europea? Es saber abrirnos y entendernos, a pesar de las diferencias, de las diferentes lenguas, culturas y tradiciones. Y yo creo que eso va a ser un fenómeno cada vez más general.

Entre otras cosas, por el impacto de las tecnologías, la televisión, el Internet... Antes, llamar por teléfono de Bogotá a Madrid significaba horas de demora, mientras que ahora tecleas en cualquier dispositivo y ya estás hablando con la persona en Madrid. Es decir, la tecnología crea un marco global, que se maneja más o menos rápido, con avances y retrocesos.

 

  1. 8.     Función de las escuelas de negocios en la formación directiva

Es muy importante formar personas que tengan una visión amplia de lo que es la función empresarial, en las escuelas de negocios. La función empresarial tiene que abrirle los ojos a la gente para que se den cuenta de la relevancia del buen empresario para su país porque, en realidad, el que saca adelante a su país es quien asume su responsabilidad empresarial. Y la responsabilidad empresarial no es solo del gerente, ni del presidente, sino de toda la gente que trabaja en la empresa. Un país que tiene mentalidad empresarial, es un país que tiene voluntad de ponerse en marcha, de hacer más… es un país que tiene esperanza.

Las escuelas de negocios son grandes escuelas de formación humana. Como el buen médico, debe saber usar la analítica, tiene que hacer radiografía, etc., pero hay una cosa más importante que en este gremio se llama ‘ojo clínico’, y esto ya no es una cuestión técnica: es un saber humanístico. Para ser humanista lo primero que uno tiene que ser es competente. Sería una pena que las escuelas de negocios solo impartieran competencias técnicas. Una verdadera escuela de negocios, junto con las competencias técnicas y por encima de ellas, da un saber integral y por lo tanto te hace una mejor persona, con mayor perspectiva y te hace mejor ciudadano y, en este caso, mejor colombiano. 

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