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Una heroína ‘made in’ Colombia

Una heroína ‘made in’ Colombia

Revista INALDE se une al reconocimiento nacional que se le ha hecho a Catalina Escobar, presidente de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar y egresada del MBA de INALDE, no solo por su nominación a CNN Heroes 2012, sino por demostrar que el emprendimiento social y la apuesta por la vida, valen la pena.

Pocas personas en Colombia han figurado tanto en medios de comunicación este año como Catalina Escobar. Y no es para menos. Fue la única latina del grupo de diez finalistas seleccionado por la cadena CNN, entre más de 45.000 aspirantes del mundo, para ser el Héroe del Año 2012. ¿Su mérito? Ser la fundadora y presidente de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, que trabaja para erradicar la mortalidad infantil y los embarazos de adolescentes, en Cartagena.

Catalina, empresaria y conferencista internacional, a pesar del dolor que le causa recordar las dos experiencias que la impulsaron a crear la fundación: la muerte accidental de su hijo Juan Felipe, de 2 años, en La Heroica, y dos días antes de este episodio, ver morir en sus brazos a un bebé en la Clínica de Maternidad Rafael Calvo por falta de recursos y de atención médica, reconoce en ellos su motor de lucha diaria.

Dentro de los innumerables logros de la fundación, está la construcción, el año pasado, de un complejo social en Cartagena, que atiende a más de 28.000 pacientes al año, además de un Centro Integral de Desarrollo Infantil. Esta sede fue catalogada como la primera obra social en Colombia con un edificio ecológico.

Por esto y más, el pasado 2 de diciembre fue reconocida, en una emotiva premiación en Los Ángeles, como uno de los 10 héroes del año en el mundo. Si bien no se llevó el título a ‘Héroe del 2012’, como lo expresaron desde el presidente de la República, Juan Manuel Santos, hasta miles de ciudadanos del común a través de las redes sociales, “Catalina Escobar es la heroína colombiana”.

Revista INALDE se une a este homenaje nacional, pero destacando a esa mujer apasionada, emprendedora y visionaria que pasó por nuestras aulas:

Existen varias fundaciones en el país trabajando por grupos de personas vulnerables. Sin embargo, pocas logran tanta visibilidad y acogida…
A mí no me tocó nada fácil. Primero, nadie iba a creer en una loca a la que se le acababa de morir un hijo, por más que fuera administradora de empresas, que tuviera un MBA de INALDE y que hubiera estudiado en Europa y Japón. El primer año fue definitivo. Juan Felipe murió en el 2000 y el 2001 me dediqué a estudiar el sector y a ver cómo montar la empresa. Visité los barrios de Cartagena, toqué puertas, me reuní con las personas conocedoras de las estadísticas sociales de la ciudad… Y siempre pensaba: “Esto tiene que ser de alto impacto, esto tiene que ser transformador, así que no puedo arrancar hasta que tenga todo perfectamente claro”.

¿Cómo fue la etapa de diagnóstico?

Al principio tenía claro que nuestro tema era la mortalidad infantil porque en Cartagena la cifra doblaba la media nacional, pero no sabía por dónde comenzar. Luego decidí trabajar en la Clínica de Maternidad Rafael Calvo, a la que yo ya acudía como voluntaria antes de la muerte de Juan Felipe. ¿Por qué ese? Porque ahí nace la mitad de los niños de Cartagena. Allí preguntamos cuáles eran las enfermedades más frecuentes, de qué se morían los niños, etc. Y resulta que la mayoría de muertes eran evitables.

Para saber más del tema me fui al hospital Anaheim, en California, porque según lo que investigué era el que tenía la menor tasa de mortalidad perinatal en el hemisferio. Allá detecté cuáles eran los elementos que lo hacían exitoso: protocolos médicos, equipos de alta tecnología, buen staff médico y quién pagara la cuenta. Así que traje ese modelo.

¿Qué pasaba en la clínica antes?

Allí se estaba intentando salvar vidas en una unidad con dos incubadoras y tres niños por cuna. Además, los médicos no tenían en su mente salvar vidas porque no estaban apropiados y porque no les pagaban sus sueldos oportunamente. Un 40% de los niños no estaba cobijado por seguridad social.

¿Y en cuanto a las madres adolescentes?

En Colombia, el 19,2% de los embarazos es de niñas entre los 12 y 18 años. En Cartagena esa cifra es del 30%. La gravedad de esto es que cuando una niña pobre queda embarazada hay deserción escolar inmediata y, por ende, sale de la pirámide de desarrollo. Eso es una ecuación elemental, y con ecuaciones es que yo trabajo. Además, esa niña corre el grave peligro de quedar nuevamente embarazada, teniendo niños que quedarán atrapados en la pobreza de por vida. Por eso nosotros trabajamos con las niñas de primer embarazo, muchas de ellas abusadas sexualmente.

¿Cómo es ese proceso?

Allí llegan ellas, pero recibimos solo a las que tienen deseos de progresar. Tenemos dos grandes ciclos: uno que dura seis meses, en el que vaciamos su corazón y hay terapia psicológica, y luego las reintegramos al desarrollo a través del estudio y del trabajo. Este último mediante alianzas con organizaciones como Carrefour o Cotelco. Ya empoderadas, toman las mejores decisiones y no las detiene nadie. Las niñas tienen talleres productivos y las terminamos de escolarizar (carreras técnicas, universitarias o microcréditos). Hay una niña que ya abrió su segundo café Internet y otra con promedio de 4,7 en psicología, siendo la mejor de su facultad.

Usted propone un nuevo modelo…

Así es. Y nos hemos sentado con el BID porque queremos que sea un modelo económico. La pirámide social de un país como Suiza tiene una base no tan grande, con todas las necesidades básicas satisfechas, y una clase media poderosa, pero nuestra pirámide se ha deformado totalmente y ensanchado en la base, por lo cual desde el punto de vista económico no se pueden tomar las mismas acciones en un país y otro. ¿Y por qué se expande cada vez más la pirámide? Por los embarazos en adolescentes.

Nuestro modelo también es pura filantropía empresarial (filantropreneurship). Por eso nosotros no invertimos en 80 para generar 20, como algunas fundaciones, sino que invertimos en 20 para generar 80, como lo hacen las empresas. De lo contrario, quebrarían. La Juanfe tiene un modelo medible, sostenible y replicable.

¿Gracias a ese modelo se puede lograr que un proyecto social deje de asociarse con un tema de caridad?

Lo más importante es creer en el modelo y no mendigar a los inversionistas sociales (de hecho, no les llamamos donantes porque no son solo eso). Ellos también nos necesitan y se ven beneficiados. Además, si uno piensa pobre y quiere recursos de pobre, la ecuación es igual a miseria. Pero si le inyectas los mejores modelos, los mejores talentos, los mejores recursos, la mejor dignidad, pero también las reglas de juego claras, se te revierte la pirámide, que es lo que está sucediendo en Cartagena.

¿Cuáles son los resultados que más destaca?

En los primeros siete meses de operaciones redujimos la mortalidad infantil en un 80% en Cartagena, y sin ninguna política pública que nos acompañara. Ahora hay menos madres adolescentes embarazadas. Creamos la Unidad de Cuidados Intensivos en Clínica de Maternidad Rafael Calvo, donde cada bebé en condiciones de pobreza es oro en polvo para nosotros, y el año pasado inauguramos el complejo social ecológico donde se realizan todas las actividades con las madres y se cuidan los bebés. Al inicio, éramos ‘cuatro gatos’ en la fundación, hoy tenemos 103 empleados.

¿Cuál fue el aporte de INALDE en todo este proceso?

Sin INALDE yo no hubiera logrado esto. Soy administradora de empresas, pero INALDE es el trampolín a grandes cosas. Te ‘comes’ dos años de experiencia que suman veinte en la vida real. Después de mi paso por INALDE soy más segura en la toma de decisiones, y de tanto leer y leer detecto rápidamente en cuál proyecto debo embarcarme y en cuál no. Allá también aprendí a no darle vueltas a lo que no vale la pena y a darle importancia a lo relevante, así como a saberme rodear, porque uno es excelente en ciertas cosas, pero no en todo. Y un profesor que recuerdo con mucho cariño es a Fabio Novoa. Es un hombre que se sale de los esquemas, que te obliga a pensar más allá, a ver otras ópticas… y eso encaja perfecto con mi personalidad.

¿Cómo se dio la nominación a CNN Heroes 2012?

A mí me nominó Miguel Silva, quien nos asesoró en todo el tema de comunicaciones para la inauguración del complejo. Parece que me nominaron también otras personas, pero la seleccionada por CNN fue la de Miguel y así empezó el proceso. Para llegar a los diez finalistas tuve que realizar muchos informes financieros y de resultados. Fueron muy meticulosos. Me llamaban, me contrapreguntaban y se dirigían a las fuentes citadas ellos mismos. Pidieron exactamente 50 referencias del sector público, privado, científico, de la academia, etc. Y los llamaron a todos.
Yo pensé que íbamos a ser más o menos 10 mil nominados, como el años pasado, y no 45 mil. El 21 de septiembre me dijeron que mi “campaña” había quedado seleccionada entre los diez finalistas y ahí empezó la difusión en el país. La importancia de esta nominación es que llegué en ascensor y no subiendo escaleras a donde quería llegar: que los ojos del mundo se volcaran sobre Colombia y sobre la Juanfe. Hay mucha gente que tiene el dinero y no sabe cómo ayudar o en qué invertir. Ahora ya nos conoce y sabe que no hay una heroína, sino muchas: mis niñas.

¿Qué viene para la fundación?

Incidir en políticas públicas. Nos vamos a montar un departamento de replicabilidad, porque tampoco puedo sola con todo y ya el modelo está siendo requerido por Bolívar y por ciudades como Cartagena.

Lecciones de una emprendedora

“Me siento atraída por pensadores como Michael Porter, James Austin y Jim Collins. Collins dice una cosa que a mí me encanta: “Good is the enemy of great. Because good is not good enough”, y yo estoy de acuerdo con eso”.

“No creo en la gente muy inteligente, creo en los luchadores, organizados y persistentes”.

“En la fundación no somos muy buenos planeadores; de hecho el business plan es lo básico. Somos grandes ejecutores porque sabemos qué hay detrás de todo esto: pobreza, desolación, hambre y miseria”.

“A mí no me gustan las cosas tangenciales. Lo tangencial es improvisación y esta lleva al fracaso”.

“A mí me da igual pedir 100 que 120. Pero esos 20 son lo que disparan los proyectos. El complejo social de la Juanfe costó US$12 millones entre construcción, dotación y puesta en marcha, y fue una realidad porque lo pensamos en grande”.

“Soy una jefe de puertas abiertas, de salir a almorzar, pero me sientan en un comité y soy una ‘cuchilla’”.

 

Entre nos, un día de Catalina…

“Me levanto y saludo a mis hijos (de 15 y 9 años), quienes se van al colegio a las 6 de la mañana. Inmediatamente me pongo una sudadera y me voy al gimnasio, porque es importante canalizar la energía que gasto diariamente. Luego me baño, me desayuno, y a las 8:15 estoy en la oficina. Sigo de largo, incluso almuerzo en la oficina, y a las 5 de la tarde me retiro y me voy a hacer tareas con mis hijos y a estar con mi esposo, si estoy en Bogotá. Mis prioridades son mi trabajo y mi familia. Lo demás son distracciones”.

Más información: www.juanfe.org

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