Desde el acto involuntario de oír, una capacidad que está encendida todo el tiempo, a la acción de escuchar, que supone activar voluntariamente la atención a lo que está siendo dicho, hay una distancia importante. A su vez, abrirse a recibir el estímulo a todos los sentidos en una conversación, es un paso que amplía el entendimiento. Finalmente, si nuestro hablar incluyera la indagación por comprensión, la verificación del entendimiento y la constatación de emociones del otro, estaríamos cerrando un ciclo complejo pero poderoso alrededor de una cuestión fundamental para las personas que es la comunicación. Habilitaríamos un más allá… ¿Cuántas veces solemos justificarnos diciendo que lo que sucedió fue un problema de comunicación, que no logramos entendernos y que esto fue causa de la ruptura de una relación personal o comercial? Aunque sea algo que sucede a menudo, y de esta forma esté naturalizado, tal vez podamos prestarle un poco más de atención al fenómeno y sus implicaciones. La propuesta de esta entrega de la serie Distinciones es reflexionar sobre las características y el alcance de una acción que creemos estar haciendo todo el tiempo pero que, muchas veces, nos deja frustrados, con la sensación de no haber podido alcanzar la magia de la comprensión y de los acuerdos.
Te puede interesar: "Natalia Zuleta Triana, alumni INALDE, lidera el centro cultural Aluna"
