Carlos Francisco Restrepo Palacio
PDD 2013
Ximena se levantó aquella mañana sin sospechar que los frenos de su auto iban a fallar. Como no sabía de mecánica, había sido precavida: una semana antes había llevado su vehículo, casi nuevo, al concesionario de confianza para una revisión técnico-mecánica. Le aseguraron que todo estaba en orden y que podía viajar tranquila.
María y Jorge tampoco imaginaban que un carro —el de Ximena o cualquier otro— terminaría ese mismo día en medio de su sala, destruyendo muebles y un televisor recién comprado. Llevaban 20 años viviendo al lado de una curva de la autopista y jamás había ocurrido un accidente. La experiencia les enseñaba que algo así era casi imposible.
Afortunadamente, nadie salió gravemente herido. El informe de la aseguradora concluyó que la falla en los frenos se debió a un error de fabricación extremadamente poco común, aceptable incluso bajo estándares Six Sigma, imposible de detectar en una revisión tradicional. Por ello, Ximena recibió el reembolso total y obtuvo un auto nuevo.
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