"Los líderes empresariales deben comprender cómo funciona el nuevo entorno"

25/02/2026

El presidente de la Andi, Bruce Mac Master, resalta el papel del directivo preocupado por seguir su formación académica y cómo esto lo prepara ante los escenarios mixtos del entorno económico colombiano.

Desde 1944, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, ha sido la voz más influyente del sector productivo. El gremio ha acompañado la transformación industrial del país, desde la consolidación de las primeras empresas manufactureras hasta los actuales desafíos de competitividad en un entorno mundial marcado por la disrupción tecnológica, la transición energética y las tensiones geopolíticas. Su papel ha sido clave no solo en la defensa de los intereses empresariales, sino también en la formulación de propuestas para el desarrollo económico y social del país.

Al frente de esta organización se encuentra Bruce Mac Master, economista con amplia trayectoria en el sector público y privado, quien desde 2013 dirige la Andi. Durante su gestión, el gremio ha fortalecido su voz en los debates sobre política pública, informalidad, seguridad y sostenibilidad fiscal. Su estilo combina la capacidad de análisis técnico con una insistencia en la necesidad de concertación y diálogo, algo que, según advierte, ha estado ausente en las grandes reformas impulsadas por el actual gobierno.

En conversación con INALDE, Mac Master expone las principales preocupaciones de los empresarios: la inseguridad en las regiones, la crisis del sector salud, la incertidumbre sobre el abastecimiento energético, la presión fiscal y la inestabilidad jurídica. También alerta sobre los efectos de la geopolítica internacional y los riesgos de que Colombia pierda competitividad en un entorno de reformas apresuradas y altos niveles de tributación. Pero también hace un llamado a la reflexión desde la academia y cómo las escuelas de negocio juegan un papel clave para formar directivos que tomen mejores decisiones.

Más allá del diagnóstico, Bruce Mac Master plantea retos de fondo: enfrentar la informalidad, que afecta a cerca de 13 millones de trabajadores; formar directivos capaces de leer un entorno cambiante; y generar condiciones para que las empresas inviertan con confianza. “La competitividad no se logra con más impuestos, sino con un entorno que permita crecer”.

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¿Cuáles cree usted que son las principales preocupaciones de los empresarios hoy en día?

Nosotros hemos estado hablando con los empresarios, como usted se imagina, durante todo este tiempo. Les hemos preguntado y siempre hacemos un poco la lista de cuáles son los principales retos o los principales dolores que tienen. Tal vez se los voy a enumerar, sin ningún orden en particular. El primero es la seguridad, y con seguridad me refiero a seguridad física, al control del territorio por parte del Estado. Eso ha sido un problema para muchísimos empresarios, sobre todo los que tienen presencia regional, con instalaciones alejadas, o, por ejemplo, el sector energético, que siempre cuenta con grandes hidroeléctricas o minas. En general, las empresas que operan en diferentes lugares, como todo el sector agropecuario, están sometidas hoy a problemas muy grandes de seguridad.

El segundo es el sector salud. Es un sector muy grande, en el cual participan por lo menos 12.000 empresas, que corresponden al tamaño de nuestro grupo empresarial, y mueve cerca de $100 billones anuales en Colombia. Estamos hablando de un sector muy importante, que hoy enfrenta todas las dificultades que ustedes conocen y que, por supuesto, resultan bastante preocupantes para todo el mundo.

Un tercer elemento tiene que ver con el sector energético, tanto con el abastecimiento de energía hacia el futuro como con la capacidad de generación. Hoy tenemos una gran pregunta alrededor de si Colombia va a poder atender la demanda, ante las dificultades para la expansión del sector y los problemas en el desarrollo de proyectos. Ustedes han visto las noticias: todo lo relacionado con el gas natural, el incremento de costos y la pérdida de autonomía y autosuficiencia energética, que nos ha llevado a que, por ejemplo, hoy, por primera vez en la historia, estemos importando gas natural. Eso genera una gran preocupación.

El cuarto aspecto tiene que ver con lo fiscal: los costos de intereses, la presión que ha ejercido el endeudamiento del Estado sobre el mercado y el “crowding out” que está haciendo frente al resto del sistema financiero, sumado a la posibilidad de una nueva reforma tributaria.

El quinto, que no es nuevo pero que siempre nos ha acompañado en Colombia, se relaciona con la estabilidad jurídica. En los últimos días hemos tenido una muestra que puede ser muy negativa y que, si termina siendo cierta, nos pondría en un entorno complicado: la revisión de las vigencias futuras que se hicieron para desarrollar las carreteras de cuarta generación. Imagínese lo que significa para un país que financia carreteras a 15 años, consigue créditos, capital, construye la vía y, después, alguien diga: “Oiga, no, ¿sabe qué? Vamos a revisar si las vigencias futuras fueron bien hechas o no”. Eso puede ser muy grave.

En el campo internacional, también hay temas relacionados con la geopolítica que afectan a todo el mundo. Hoy, todo lo relacionado con el nearshoring o la relocalización de empresas se está viendo impactado por cambios muy importantes en ejes fundamentales de la geopolítica. Vemos cómo Estados Unidos, China, India y la propia Europa están revisando y transformando sus relaciones, con consecuencias muy significativas para el comercio internacional, como los nuevos aranceles. Eso, por supuesto, también nos afecta.

Yo creo que esas son varias de las principales preocupaciones de los empresarios hoy en Colombia. Por eso es importante entender en qué estamos y qué puede venir para el futuro.

La renta corporativa en Colombia es de 35%, está en las más altas del mundo, incluso es un nivel pico entre los países de la Ocde. ¿Qué margen hay para una nueva tributaria? ¿Qué tanto oxígeno tiene el sector productivo con cargas de este tipo?

Se estima que la tasa efectiva de tributación en Colombia puede ser cercana a 65%. La renta corporativa es muy alta. Hoy la tasa efectiva de tributación en Colombia está cerca de 65%. Eso nos pone en una situación de desventaja competitiva frente al mundo. No hay margen para seguir aumentando impuestos. Por el contrario, deberíamos pensar en cómo hacer que las empresas puedan ser más competitivas, porque hoy, con impuestos tan altos, con tasas de interés elevadas, con costos financieros altos y además con la incertidumbre internacional, la competitividad se hace cada vez más difícil de mantener.

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Y ahora, en relación con la reforma tributaria que se anuncia, ¿hubo diálogo con los empresarios o no hubo concertación?

No, no ha habido concertación. En general, el modus operandi del Gobierno ha sido no concertar las grandes reformas. Así fue con la reforma laboral, así fue con la reforma a la salud, así ha sido con la pensional y con otros proyectos de ley. Eso no es bueno para el país, porque finalmente las leyes son para toda la sociedad. Y el Congreso es el escenario del debate democrático, pero también de la construcción colectiva. Cuando se presenta un proyecto sin concertación, sin discusión previa, sin evaluar los efectos colaterales, termina siendo muy negativo para todos. Esta reforma tributaria no es la excepción. Además, hay una gran discusión sobre si el país realmente necesita una nueva tributaria y si está en condiciones de asumirla, cuando ya tenemos una muy reciente y los ingresos fiscales han venido creciendo.

Usted, en el pasado Congreso de la Andi, habló de la informalidad como el gran elefante de la economía. Cerca de 55% de la fuerza laboral es informal, y en el caso del campo es incluso de 83%.¿Cómo debería un próximo Gobierno enfrentarla?

La informalidad es el gran tema de la economía colombiana, y este gobierno se olvidó por completo de él. Hoy tenemos cerca de 13 millones de personas trabajando en la informalidad. Eso significa que la mayor fuente de inequidad en Colombia está en el mercado laboral. Mientras un trabajador formal gana en promedio $2,5 millones, uno informal apenas supera $1 millón. El próximo Gobierno tiene que asumir ese reto como prioritario, porque el mercado laboral, en su estado actual, lo único que genera es más inequidad y pobreza.

Ha pedido más espacios de reflexión y debate con sustancia. ¿Qué capacidades concretas deben priorizar hoy las escuelas de negocios para que sus egresados conduzcan organizaciones en contextos de discusión pública intensa sin degradar el diálogo ni la institucionalidad?

Hay que trabajar mucho en la capacidad de entender el entorno. El mundo cambió, la política cambió, las políticas públicas cambiaron, las instituciones cambiaron. Y los líderes empresariales deben comprender cómo funciona el nuevo entorno y cómo los afecta. También hay que trabajar en temas digitales, en inteligencia artificial y en todo lo relacionado con la adaptación a las nuevas realidades tecnológicas. Las escuelas de negocio cada vez nos recuerdan los casos de grandes empresas en el mundo, y estudian cómo se han adaptado a las dinámicas que antes no teníamos en cuenta.

Pensar los planes financieros, los presupuestos, es muy diferente hoy a como se hacía hace unos pocos años, la tecnología ha dado un cambio contundente, el empresario se tiene que adaptar, ahora hay una manera nueva para pensar o tomar algunas decisiones.

A la luz de sus alertas sobre el Marco Fiscal y el costo de la deuda, ¿qué pueden aportar escuelas de negocios como INALDE para que los directivos traduzcan señales fiscales y regulatorias en decisiones prudentes de inversión, empleo y productividad durante los próximos 12–18 meses? ¿Qué tan cautos están siendo los inversionistas con sus planes financieros para los próximos meses?

Yo creo que están siendo cautos, por todas las razones que mencioné antes: la incertidumbre jurídica, el entorno económico y la geopolítica. Pero también creo que hay oportunidades, y hay que buscarlas. Porque si no las buscamos nosotros, las buscarán otros. Las escuelas de negocios están en un momento en el que pueden crear un puente entre el contexto que hay en la realidad nacional, el profesionalismo y la mejor toma de decisiones. La academia debe seguir insistiendo en un llamado a la preparación de profesionales y directivos con bases que les den abanicos de posibilidades.

Hoy el país necesita que el empresario, el que dirige la empresa, tenga en cuenta las dinámicas macroeconómicas que están apareciendo en la agenda nacional, el endeudamiento de Colombia como porcentaje del PIB nos deja cerca de 50%, y la eliminación de la regla fiscal es un retroceso para las finanzas públicas. Esto genera unos retos importantes pero también unos análisis que deben ser muy profundos.

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En su experiencia, ¿cómo puede una escuela de negocios contribuir a que los directivos desarrollen la capacidad de decidir con método, ética y claridad de propósito, tal como lo requieren los escenarios de hoy?

Esa es la tarea de las escuelas de negocios: darles herramientas para que puedan entender el entorno, trabajar con método y ejercer liderazgo con criterio, en un mundo cada vez más cambiante y lleno de incertidumbre.

¿Qué papel deberían jugar los egresados en fortalecer el ecosistema entre escuelas de negocios y empresas?

Los egresados son fundamentales. Son quienes están en el día a día, en la práctica, y pueden retroalimentar a las escuelas sobre lo que ocurre en las empresas. Ese diálogo es clave para que las escuelas actualicen sus programas y para que las empresas accedan a conocimiento vigente.

Colombia necesita empresarios con sensibilidad social y compromiso de largo plazo. ¿De qué manera considera que las escuelas de negocios como INALDE, a través de sus programas y comunidad alumni, se conviertan en aliadas estratégicas del sector empresarial para fortalecer el desarrollo económico y social?

Las redes, la integración y la cooperación empresarial son más necesarias hoy en día. Especialmente si se tiene en cuenta que el país o algunos de América Latina y el mundo, atraviesan por momentos de incertidumbre política y politización intensa. Pero cuando hay un sistema empresarial unido, que trabaja en conjunto, se refleja la fuerza en las decisiones y en la estabilidad económica. Eso lo hemos aprendido en las universidades, la academia nos sensibiliza sobre el progreso y cómo llegar a él.

El mensaje sobre la reforma tributaria

A comienzo de septiembre pasado, el Gobierno sorprendió a Colombia con la reforma más ambiciosa que se haya presentado en el periodo reciente. El Ministerio de Hacienda insiste en buscar más de $26 billones vía impuestos, por eso por eso Mac Master envió un mensaje a la comunidad alumni sobre el entorno que debe tener en cuenta el empresariado: “Es probablemente la reforma más agresiva con los hogares colombianos de toda la historia. Ponerles un impuesto a los combustibles significa ni más ni menos que ponerle un impuesto a toda la canasta familiar, significa aumentar el costo del transporte, el costo del transporte de los colegios, el costo de transporte de los trabajadores, el costo de transporte de todos los productos de la economía. Significa que los negocios pequeños y medianos van a tener que asumir ese mayor costo, pero también significa que los negocios grandes que intentan y logran exportar van a tener que asumir un costo adicional en términos de su logística”.

Bruce Mac Master resaltó que otro ejemplo es el del sector financiero. Suponer que se le va a poner una sobretasa de 15% para llegar a un impuesto de renta de 50%, y que esto no se va a traducir en mayores costos financieros para los hogares colombianos o para las empresas colombianas, o para la compra de vivienda o para la compra de motos y vehículos, “es por decirlo menos, iluso”.

“Lo que vamos a tener entonces es un sector financiero que nos va a costar muchísimo más, una intermediación financiera que nos va a costar muchísimo más. Lo que resulta paradójico a la luz de los discursos que le hemos oído al Gobierno Nacional, especialmente al presidente de la República. Sectores como el sector turismo que viven del transporte efectivamente, o viven, por ejemplo, de la venta de licores o viven de la venta de alimentos, van a verse también afectados. Un sector que había sido declarado como sector líder para ser interesantemente apoyado por parte del Gobierno durante los próximos años, vuelve a recibir un golpe grande en ese entorno", dijo el presidente de la Andi.

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