Carlos Francisco Restrepo
PDD de INALDE
Una semilla fue llevada por un cuervo a lo alto de un elevado campanario y, al caer en una grieta, logró escapar a su pavoroso destino.
Rogó entonces a la estructura que la protegiera, apelando a ella por la gracia de Dios y alabando la altura, la belleza y el noble tono de sus campanas.
Y continuó: Como no pude caer bajo las verdes ramas de mi antiguo padre, ni en la tierra en barbecho cubierta por sus hojas, al menos tú no me abandones. Cuando me vi en el pico del cuervo cruel, juré que, si escapaba, terminaría mi vida en un pequeño agujero.
Ante estas palabras, el campanario, movido por la compasión, ofreció gustoso refugio a la semilla en el sitio donde había caído.
La semilla germinó poco después, y sus raíces se extendieron entre las grietas de las piedras, empezando a abrirlas. Sus renuevos se elevaron hacia el cielo y pronto crecieron por encima del edificio. Mientras tanto, las retorcidas raíces, al engrosar, comenzaban a separar las paredes y a sacar las piedras vetustas de sus antiguos lugares.
Entonces el campanario, demasiado tarde y en vano, lamentó la causa de su destrucción y, en poco tiempo, cayó en ruinas.
En mi parecer, esta fábula, cuyo autor desconozco, hace referencia al poder de las ideas. Para entender la metáfora invito a imaginar la semilla como una idea y al campanario como una persona; uno mismo si se está dispuesto.
Mi interpretación del texto conlleva que, una vez acogida, una idea germina en nuestro interior; si el ambiente es propicio echará raíces y crecerá; si es suficientemente poderosa se abrirá camino, llegando eventualmente a destruir las bases de aquello que sustenta nuestra manera de ver e interpretar el mundo y de aquello con lo que guiamos nuestra vida, abriendo espacio para algo más.
Y no se trata solo de una influencia pasajera, sino una fuerza con la capacidad de reconfigurar nuestras creencias más profundas, nuestras decisiones y comportamientos. Y además de transformar, también serán filtro, seleccionando lo que vemos y lo que ignoramos.
Te puede interesar: "El último latido - INALDE Business School"
