Carlos Francisco Restrepo Palacio
PDD 2013
“Hay un verdadero gozo en la vida: emplearla para una finalidad que uno considere grandiosa. Ser una fuerza de la naturaleza en vez de un patán febril y egoísta, lleno de achaques y agravios, que se queja de que el mundo no se dedica a hacerlo feliz. Opino que mi vida pertenece a toda la comunidad, y mientras viva tendré el privilegio de hacer todo lo que pueda por ella
Cuando muera quiero estar totalmente exhausto, ya que cuanto más trabajo, más vivo. La vida me regocija por ella misma. Para mí la vida no es una breve vela; es algo así como una espléndida antorcha de la que me he apoderado momentáneamente y quiero que la llama sea lo más ardiente y alta posible antes de pasársela a las generaciones futuras”
Al leer estas líneas, tomadas del libro “Hombre y Superhombre” escrito por George Bernard Shaw, siento que el autor habla de un tipo de un tipo de cansancio que renueva la energía vital, uno que agota físicamente, pero conduce a la realización personal. Para mí es claro que el cansancio al que se refiere Shaw, es aquel que queda al seguir un Propósito que da sentido a la existencia.
Lejos de ser una idea fantasiosa, existen ejemplo en el mundo real, algunos ampliamente conocidos: Quizás uno de los más destacados es el de la madre Teresa de Calcuta.
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