Convivir con un problema

03/08/2026

Gustavo Mas
PADE de INALDE

Convivir con un problema que perdura en el tiempo es difícil. A las personas nos cuesta mantener temas abiertos por un largo período de tiempo. Afecta el estado de ánimo y la salud corporal. Por esto, buscamos cerrar cuestiones, aún a riesgo de no hacerlo de la mejor manera. También hay ejemplos de evasión, de escapar, de desaparecer física y mentalmente de los espacios y de las relaciones que nos atormentan.

El punto es que a veces es posible hacerlo, pero en otras situaciones es imposible. ¿Cómo podría un gerente general desaparecer de la mesa donde se deciden temas complejos de la organización? ¿Cómo podría un padre o una madre evadir un inconveniente que involucre a sus hijos? Las noches en las que habitan preocupaciones resultan un martirio. Las mañanas que marcan el inicio de jornadas complicadas son dolorosas de transitar. Las reflexiones que siguen son una invitación a analizar este tema y favorecer el entendimiento de algunas acciones que estarían disponibles.

Nana karobi ya oki

Caer siete veces y levantarse ocho, reza este proverbio japonés. Caer podría ser inevitable. Levantarse y seguir adelante debería ser la aspiración. El punto es que a veces nos resistimos a caer o fingimos no haber caído. La no aceptación de la prevalencia de un problema es el primer obstáculo por superar. Pensar que estamos bien, que siempre estamos bien, es una trampa. Un problema de salud, una crisis económica, una coyuntura del sector de tu empresa, un fracaso personal o profesional, son algunos ejemplos. Parecería ser que, si no reconocemos la realidad, estaremos mejor. Todo lo contrario. Admitirse “emproblemado” es el primer paso de la superación.

Conseguir convivir con un disgusto, con un dolor o con un pesar, resulta ser una gran fuente de aprendizaje. Al reconocerte débil, frágil y humano, habilitas reacciones esenciales para resurgir. Asumirte desvalido, te brinda una perspectiva única. Si cuentas con el poder de levantarte, óptimo. Si requieres de un apoyo externo, búscalo. Al instante siguiente, ya te ubicas en otra posición. Dar el primer paso es simbólico, pero tiene un valor único. A partir de ese instante, estás en la posición de mirar hacia atrás y apreciar tu evolución. La resiliencia y la perseverancia emergen como pilares, pero también los apoyos, las palancas y el estímulo que has podido obtener de otros, se muestran como recursos para articular una salida

Te puede interesar: "La historia que no queremos contar - INALDE Business School"

Distinguir causas de consecuencias

Podrían parecen lo mismo, pero no lo son. Las causas son los aspectos que han fomentado el problema que te aqueja. Son los impulsores, los originadores. Las consecuencias, en cambio, son los efectos, los resultados, las secuelas que dicha situación te ha generado. Detente unos minutos a identificar las causas. Explora indagando el por qué. A las primeras respuestas sigue aplicando la lógica de repreguntarte por el por qué, los motivos, las razones. Una, dos, tres veces o más, hasta que llegues a la causa esencial o lo que se llama la “causa raíz”, el origen de todo problema. Este mapa podría resultar fundamental a la hora de imaginar las posibles salidas.

El inventario de las consecuencias, por otro lado, tiene un mérito destacado. Haz un registro de los impactos. Podrían ser físicos, materiales o de orden emocional. Esta elaboración es poderosa. Una vez realizada, obsérvala y medita. Califica cada resultado por su reversibilidad, aquellos que admiten una recuperación y aquellos que aprecias como más permanentes. Lo material siempre permite una reposición. Las relaciones y los sentimientos a veces no pueden reconstruirse.

Causas claras inspiran soluciones posibles. Consecuencias claras facultan actos de reparación. Parece obvio, pero a veces no lo es tanto. Confusiones en este espacio inhiben maniobras defensivas y proactivas hacia el progreso que precisas.

Encontrar motivación

Cada problema, situación difícil y conflicto drena energía. Pregúntate, cuáles son tus fuentes de energía renovable, dónde se encuentran y cómo podrías alimentarlas. Es lo que necesitas para levantarte y seguir adelante. La motivación reside en cada uno de nosotros y, además, existen suplementos:

  • Una persona en quien confíes puede regalarte una escucha sanadora.
  • Un profesional calificado podría aliviar tu aflicción.
  • Poner tu cuerpo en determinadas condiciones, por ejemplo, de relajación, podría aportarte suavidad.
  • Recurrir a las profundidades de tus creencias espirituales podría concederte paz interior.

La búsqueda de los motivos para continuar es trascendental porque inspira movimientos que de otra forma serían inviables. Encontrar esos motivos le da sentido al devenir. Imagina construir un puente, desde dónde estás hoy, hacia el lugar de superación que persigues, el cual podría ubicarte al otro lado del vacío que te inquieta. Piensa, ¿Cuáles serían los pilares sobre los cuales edificarlo? Coloca el foco en los principales, 3 o 4 elementos. Podría ayudar que tomes una hoja de papel y realices el ejercicio kinésico de dibujarlo. Las primeras bases servirán para reflejar los pasos iniciales. Las que siguen te darán sustento mejorando la viabilidad de tu obra.

Aprecia tu trabajo. Compártelo y nútrelo con la visión de otros. Los puentes son construcciones fantásticas que conectan, transportan y, en última instancia, quedan en pie para que los demás se valgan de tu ejemplo. Pensar es acción. Del diseño a los hechos es otro paso, sin embargo, saberte en movimiento te concederá una propulsión propia. Afirmarte en la acción te otorgará confianza.

Recomendado para ti: "INALDE abre las puertas a la cohorte 2026-2028 fin de semana del Executive MBA"

Nutre tu marca personal

Los reconocimientos son consecuencias de tus logros personales y profesionales. En este dominio, la superación de las dificultades, ocupan un espacio especial. Tu sello propio se alimenta principalmente de aprendizajes. No resulta extraño que, en conversaciones sociales, este tipo de relatos siempre sobresalen y generan especial atención.

Esas historias se han convertido en parte de ti y resultan tener un gran magnetismo para otras personas. Casi sin darte cuenta, pasas a ser un referente con la capacidad de influenciar a otros, de motivar a otros. Ese compartir suma atributos a tu propia marca. Capitalizar esta experiencia para ti mismo y para los demás resulta ser de gran valor.

En una época en que los datos parecen dominar los ambientes y su búsqueda insaciable ser un fin en sí mismo, las historias se erigen como alusiones ineludibles y concentran la potencia de quienes las han vivenciado. Y aunque la aplicación de la misma receta a problemas similares tenga sus limitaciones, el saber que es posible sobreponerse es una lección preponderante, capaz de estimular y servir de modelo.

La edificación de tu legado estará en marcha. Esa herencia será una donación para quienes vienen detrás de ti. Estelas y huellas de un caminar que no pasarán desapercibidas para una realidad que, cada vez más, se encuentra ávida de ejemplos de vida.

¿Una pregunta ilusoria?

La parábola del anillo del rey aparece como una referencia aplicable. Esa inscripción en el anillo abriga la conciencia de que todo pasará. Quizás la enseñanza más importante es cómo transitamos los momentos. Pensar que al final cada problema se soluciona y si no se soluciona, se resuelve o se disuelve, no es ilusorio. Tu propia acción, el paso del tiempo o una combinación de ambos, son las llaves que podrían abrir las puertas que necesitas. Y si aún no visualizas la salida, piensa que aún no ha llegado el final.

Pregúntate, entonces, con una esperanza renovada, ¿Esto también pasará?

Tu próxima lectura: "Construir un legado significativo - INALDE Business School"

La serie "Palabra de Coach"

"Palabra de Coach" es una serie de artículos que explora, desde una mirada práctica y reflexiva, los desafíos actuales de la gestión personal y organizacional en contextos de cambio, incertidumbre y complejidad creciente. A través de ideas claras y enfoques que invitan a profundizar, propone revisar cómo interpretamos lo que ocurre, cómo conversamos, decidimos, coordinamos acciones y qué impacto tiene todo eso en los resultados.

Más que ofrecer respuestas cerradas, busca abrir preguntas que amplíen la forma de mirar y habiliten nuevas posibilidades de acción. Su propósito es aportar claridad, criterio y sentido para intervenir con mayor efectividad a nivel individual y en el mundo del trabajo.

Últimas Noticias

Contenidos AlumniBlog

Convivir con un problema

Gustavo Mas, PADE de INALDE, reflexiona sobre cómo afrontar correctamente un problema, encontrar motivación y transformarlo en aprendizaje.

Contenidos AlumniBlog

La historia que no queremos contar

Gina Acosta Naranjo, Executive MBA de INALDE, reflexiona sobre el poder de una historia y la vulnerabilidad para inspirar.

Contenidos AlumniBlog

Construir un legado significativo

Carlos Francisco Restrepo, PDD de INALDE, reflexiona sobre cómo nuestras decisiones y acciones construyen un legado significativo para las futuras generaciones.