Carlos Francisco Restrepo Palacio
PDD de Inalde
¿Alguna vez has dicho o hecho algo que terminó mal, aunque no era tu intención? ¿Te han juzgado por consecuencias que no buscabas? Esta experiencia es común. Muchas veces, nuestras acciones se interpretan por sus efectos, no por nuestras intenciones, lo que puede generar frustración y confusión.
Como consultor, he hablado con personas involucradas en procesos disciplinarios o fiscales. Lo que más me ha sorprendido es cómo se aferran a sus intenciones al defenderse: no querían causar daño, no sabían que estaba mal, pensaban que hacían lo correcto. Pero en estos procesos no se juzga lo que pretendían, sino lo que hicieron o dejaron de hacer y las consecuencias que ello generó.
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