Hoy en día, los principales titulares de las noticias en televisión radio y prensa son acerca de los efectos de la guerra entre Ucrania y Rusia. Este conflicto refleja estrategias: militares, de comunicación y, por supuesto, enfocadas en el financiamiento, defensa y gasto militar. Algunos de esos protagonistas en el ámbito financiero son el Bitcoin y las criptomonedas.
El 24 de febrero, día en que inició la invasión rusa a Ucrania, el Bitcoin presentó una caída alrededor del 8%, tocando los US $34,702. Sin embargo, con el anuncio de Joe Biden, presidente de Estados Unidos, de evaluar los beneficios y dificultades de crear un dólar digital, el cual sería respaldado por la Reserva Federal, el precio de las criptomonedas se disparó. Su volatilidad es alta y se encuentran en el centro de la agenda mediática, debido a su protagonismo en la guerra, puesto que Ucrania se consolidó como el primer país en la historia en recibir donaciones en Bitcoin y otras criptomonedas para solventar su situación durante la invasión. Rusia, por su parte, ve las criptomonedas como la posibilidad de evadir las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos.
Ante esta coyuntura, se pensaría que las criptomonedas serían más eficientes que el dinero que usamos normalmente gracias a su naturaleza digital, porque las operaciones no se alterarían por la injerencia de las partes implicadas, ya sea directa o indirectamente, ni se verían devaluadas por su carácter de uso global. No obstante, el Banco Central Ruso ha manifestado su oposición frente a la incorporación de este tipo de moneda en la economía de ese país. En ese sentido, la primera vicegobernadora del Banco Central, Ksenia Yudaeva, aseguró que: “la creciente popularidad de las criptomonedas genera preocupaciones sobre los riesgos para la estabilidad financiera, destacando que su uso reduce la eficiencia de las políticas monetarias”.
Volatilidad y ausencia de regulación: los peligros que amenazan la adopción del bitcoin
La gran volatilidad que presenta esta moneda digital puede hacer que su precio baje un 50% en pocos días o, por el contrario, aumente hasta un 12.000% en solo unos meses. Esto se debe a que su adopción en la economía es aún muy baja.
"La volatilidad de las criptomonedas se debe en gran parte a un mercado inmaduro. Los inversores son muy susceptibles a la emoción y al miedo y la codicia, con lo que se obtienen estas reacciones del mercado realmente extremas", aseguró Ollie Leech, editor de CoinDesk, uno de los principales portales de noticias sobre criptodivisas.
Sin embargo, de acuerdo con un informe del Banco BBVA, una adopción masiva de las criptomonedas ayudaría a regularlo, pero esto parece lejos de producirse porque, por un lado, no son iguales a las monedas fiduciarias, ya que aún no tienen facilidad para ser intercambiadas por productos y servicios y no garantizan que puedan mantener su poder adquisitivo en el largo plazo.
