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Camilo Ruiz Castro, Executive MBA de INALDE, es el nuevo CEO de Scola Abogados

Soy INALDE
09/10/2026

"La visión por sí sola puede quedarse en una declaración aspiracional. Por eso necesita traducirse en metas concretas, responsables, indicadores y decisiones".

Camilo Ruiz Castro, participante del Executive MBA de INALDE Business School, es el nuevo CEO de Scola Abogados. Llega a la firma con más de 16 años de experiencia en dirección empresarial y con dos puntos de partida: entender la organización antes de transformarla y preservar el propósito con el que la encontró, el de una comunidad "comprometida con transformar el mundo a través del amor y haciendo el bien".

En esta conversación con INALDE habla de sus prioridades para los primeros 100 días, de la relación entre visión y metas, de su estilo de dirección, de lo que le ha aportado el Executive MBA y de los retos que ve para la industria legal en los próximos cinco años.

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Los primeros 100 días

INALDE: En tus primeros 100 días en el cargo, ¿cuáles serán tus tres prioridades o metas no negociables?

Camilo Ruiz Castro: A mi llegada a Scola he encontrado personas maravillosas con un propósito de un impacto colosal: "Queremos ser una comunidad comprometida con transformar el mundo a través del amor y haciendo el bien", por lo cual mi prioridad es entender profundamente la organización antes de transformarla: escuchar a los socios, al equipo y, sobre todo, a nuestros clientes. Quiero entender qué hacemos bien, qué debemos preservar y dónde están realmente las oportunidades de mejora y crecimiento.

La segunda es construir y alinear una visión estratégica compartida. Definir con claridad hacia dónde queremos llevar la organización, dónde queremos competir, cómo queremos crecer y cuáles serán las capacidades que necesitamos desarrollar para lograrlo. Para mí, una estrategia solo tiene valor cuando logra traducirse en decisiones, prioridades y acciones concretas.

Y la tercera es poner en marcha esa estrategia. No quiero que los primeros 100 días terminen solamente con un documento de planeación. Debemos empezar a ejecutar iniciativas concretas en crecimiento, experiencia del cliente, innovación, tecnología y desarrollo de nuestro talento.

Hay algo transversal a estas tres prioridades: preservar y fortalecer nuestra esencia. Podemos crecer, innovar y transformarnos, pero sin perder de vista nuestro propósito, el cual debe reflejarse en la forma como tratamos a nuestros clientes, a nuestro equipo y a todos aquellos sobre quienes generamos un impacto.

INALDE: ¿Prefieres inspirar con visión o movilizar con metas claras? ¿Por qué?

CR: No creo que sean excluyentes. La visión da sentido y las metas convierten ese sentido en movimiento.

Una organización necesita entender hacia dónde va y, especialmente, por qué vale la pena llegar allí. Esa visión permite que las personas conecten su trabajo cotidiano con algo más grande.

Pero la visión por sí sola puede quedarse en una declaración aspiracional. Por eso necesita traducirse en metas concretas, responsables, indicadores y decisiones.

Mi responsabilidad como CEO es conectar ambas cosas: lograr que las personas entiendan el futuro que queremos construir y, al mismo tiempo, tengan absoluta claridad sobre qué debemos hacer hoy para acercarnos a él.

Me gusta pensar que la visión inspira el movimiento, pero la disciplina estratégica lo convierte en resultados.

Servicio, cercanía y curiosidad

INALDE: ¿Cómo describes tu estilo de liderazgo en tres palabras y cuál de ellas consideras tu mayor fortaleza?

CR: Lo describiría en: servicio, cercanía y curiosidad.

Servicio, porque para mí liderar no significa ocupar una posición de autoridad, sino poner las capacidades que uno tiene al servicio de los demás y de un propósito. Creo que una de las principales responsabilidades de un líder es crear las condiciones para que las personas puedan desarrollarse, hacer bien su trabajo y encontrar sentido en lo que hacen.

Cercanía, porque no creo que se pueda liderar una organización únicamente desde los indicadores o desde una oficina. Me interesa conocer a las personas, escucharlas, entender qué necesitan, qué las motiva y también qué les preocupa. Y esa cercanía no aplica solamente al equipo: también es fundamental con nuestros clientes. El papa Francisco nos dejó varias ideas muy alineadas con la llamada "cultura del encuentro" y con un liderazgo que se acerca, escucha y acompaña.

Y curiosidad, porque probablemente es una de las características que más ha marcado mi carrera. Me gusta preguntar por qué hacemos las cosas de determinada manera, entender cómo funcionan y explorar si existe una forma diferente de hacerlas. Esa curiosidad es también la que me lleva hacia la tecnología, la innovación y el aprendizaje permanente.

Si tuviera que escoger mi mayor fortaleza, elegiría el servicio. Porque al final creo que las otras dos están conectadas con él: soy cercano porque quiero entender cómo puedo aportar, y soy curioso porque permanentemente estoy buscando nuevas y mejores maneras de hacerlo.

Al final, para mí, liderar es poner lo que uno sabe, lo que uno es y lo que uno puede llegar a construir al servicio de los demás.

INALDE: ¿Cómo te ha ayudado el Executive MBA de INALDE a potenciar tus habilidades directivas en tu día a día?

CR: El Executive MBA de INALDE me ha ayudado principalmente a elevar la calidad de las preguntas que hago como directivo.

Cuando uno lleva varios años dirigiendo organizaciones, inevitablemente desarrolla experiencia e intuición. El MBA me ha permitido complementar esa experiencia con marcos de análisis más estructurados para entender problemas de estrategia, finanzas, personas, operaciones y gobierno.

Pero quizás el aprendizaje más importante ha sido recordar que dirigir no consiste en tener todas las respuestas. Consiste en ser capaz de analizar una situación desde diferentes perspectivas, hacer las preguntas correctas, escuchar, tomar decisiones con información incompleta y asumir la responsabilidad por esas decisiones.

También ha reforzado algo en lo que creo profundamente: la empresa no puede entenderse únicamente desde sus resultados financieros. Evidentemente debe ser rentable y sostenible, pero las decisiones empresariales tienen un impacto sobre clientes, trabajadores, familias y sobre la sociedad. Esa dimensión humanista de la dirección es algo que encuentro especialmente valioso en INALDE y que intento llevar todos los días a mi trabajo.

INALDE: ¿Cuáles consideras que son los retos para la industria en los siguientes cinco años?

CR: Creo que estamos entrando en un período en el que la industria legal va a tener que replantearse varias de las certezas sobre las que ha operado durante décadas.

El primer gran reto será la inteligencia artificial. No creo que la discusión relevante sea si la IA reemplazará o no determinadas profesiones. La pregunta realmente importante es qué parte del valor que hoy entregamos puede ser automatizado y, por lo tanto, dónde estará el valor diferencial que tendremos que aportar las personas.

El segundo será la transformación de las expectativas de los clientes. Los clientes van a exigir mayor velocidad, transparencia, predictibilidad y acceso a información. Ya no será suficiente hacer muy bien el trabajo técnico; habrá que transformar también la experiencia alrededor del servicio.

El tercero será el talento. Las nuevas generaciones tienen expectativas diferentes frente al trabajo, al aprendizaje, al propósito y al desarrollo profesional. Las organizaciones tendremos que convertirnos en lugares donde las personas puedan crecer, aprender y encontrar sentido en lo que hacen.

El cuarto será la capacidad de innovar de manera permanente. La innovación no puede seguir siendo un proyecto aislado o responsabilidad de un área. Tendrá que convertirse en una capacidad organizacional: observar, experimentar, aprender y transformar rápidamente ese aprendizaje en nuevas formas de generar valor.

Y finalmente está el reto del crecimiento sostenible. Crecer no significa simplemente vender más. Significa escoger dónde competir, desarrollar capacidades diferenciadoras, ser más productivos y construir organizaciones financieramente sólidas sin sacrificar aquello que les da identidad.

Por eso creo que los próximos cinco años no van a premiar necesariamente a las organizaciones más grandes, sino a aquellas que sean capaces de aprender, adaptarse y transformarse sin perder su esencia.

Para INALDE Business School es motivo de orgullo celebrar el nombramiento de Camilo Ruiz Castro como CEO de Scola Abogados. Le deseamos éxitos en esta nueva etapa, que él ha decidido empezar escuchando a socios, equipo y clientes.

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