Tu mecanismo
Cada persona tiene su propio conjunto de motivaciones, de conocimientos y competencias, de experiencias y relaciones, de condiciones físicas y estado de ánimo que normalmente habita. Ese acervo disponible es el propio mecanismo, el dispositivo o engranaje a través del cual articulamos nuestro posicionamiento y ejecutamos nuestros movimientos. El funcionamiento se despliega en los ambientes que habitamos. Ese escenario, con distintos telones de fondo, define el marco, imponiendo restricciones y posibilidades. Entender qué activa o detiene tu mecanismo es importante. Si el propósito está en el foco, la maquinaria y sus aparejos son medios a ese fin. Sería un error quedarse esperando únicamente a que se configuren fuentes de motivaciones externas. Inspecciona tu motor interno. A mayores desafíos deberás oponer mayor sofisticación en su diseño y funcionamiento.
¿Cuáles son tus fuentes de impulso y su lógica? Los conocimientos y competencias admiten mejoras y el aprendizaje, en sus múltiples fuentes, los nutren. La exposición a situaciones nuevas o el cultivar relaciones personales y profesionales enriquecen tus articulaciones. Adquirir la capacidad de volver a tu eje emocional es fuente de estabilidad. Si descubres la lógica de estas ideas integradas y su estructuración, ya estás un paso adelante. El entendimiento de tu mecanismo y su funcionamiento es sustancial a la hora de promover cambios o transformaciones. Potencializa o bloquea, pero lo más importante es que puedes desarrollarlo, ajustarlo y trabajarlo para que se convierta en una máquina de poder.
Es posible
Al terminar estas líneas, mi mayor aspiración es dejar instalada la idea de que es posible cambiar y transformarse. Sin ser la misma cosa, cambios y transformaciones están en el centro de la evolución de las personas y, distinguirlos, contribuye a construir esa posibilidad. Además, preguntas poderosas tienen la capacidad de aportar mayor valor que las respuestas que estén disponibles. La articulación de los movimientos, que parte de entender a fondo tu mecanismo vital, acaba siendo la forma en que despliegas tus acciones con la aspiración de alcanzar tu propósito, el más profundo de los deseos que anidan tu corazón.
¿Qué son las distinciones?
Distinguir es reconocer las diferencias que existen entre las cosas y los pensamientos. Es un acto, es una acción de percibir algo como particular y tratarlo, a partir de esa noción, como diferente. Es una postura que tiene que ver con descubrir, con iluminar, con llegar al fondo de una cuestión. Una profundización que habilita y un hallazgo que impulsa. Las distinciones marcan un punto de inflexión desde que las identificas. Desde ese momento y para siempre.
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