Daniel Villa Camacho
Executive MBA de INALDE
En lo que va del año hemos tenido 4 cambios de estructura. A diferencia de lo que cualquiera pensaría, todos funcionaron. Lo cuento porque aprendí algo en el proceso que contradice casi todo lo que nos enseñan sobre gestión del cambio: el problema nunca fue cambiar. El problema fue cuánto dolía cambiar porque veíamos el cambio como una corrección de algo malo y no como el camino natural de adaptación.
Y ahí está la distinción que importa.
La palabra "reestructuración" carga una fama injusta. La usamos tantas veces para maquillar despidos que olvidamos lo que significa en su forma sana: corregir la estructura –ya de manera tardía– para que siga sirviendo a la estrategia. El problema no es la reestructuración. Es que la tratamos como un evento traumático y excepcional, cuando debería ser una capacidad ordinaria.
Tu próxima lectura: "Liderar a gente que lidera agentes para ayudar a gente - INALDE Business School"
